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Adiestradores caninos en positivo. Adiestramos a tu perro a domicilio en las provincias de Alicante y Castellón y te enseñamos a ti a comprenderle y educarle sin maltratos y sin internados. También servicio de paseadores de perros. Solución de los problemas de obediencia, ansiedad por separación, agresividad, fobias, micciones, excitabilidad, ladridos excesivos, etc. Con el máximo respeto al an...    Más información
Colocar un halty casero
Modo de preparar y colocar un halty casero para poder controlar a perros con alto índice de agresividad sin causarle daño y logrando que se calmen en pocas sesiones. Adiestrador canino en Alicante y Castellón
adiestrar teckel y yorkshire en Alicante
Adiestramiento de dos pequeños perros en Alicante, un teckel y un yorkshire, que vivían con mucho nerviosismo, ladraban a cualquier sonido y marcaban con orina la terraza.
Kina superando su miedo a los grandotes
Proyecto nuevo 1
socialización de Kira y Max
Kira es una Labrador Retriever que tenía problemas de socialización, que la llevaban a mostrar un carácter agresivo hacia los otros perros. Max, al contrario, es muy juguetón, pero vivía en un constante ataque nervioso. Hemos trabajado para dar paz, seguridad y calma a ambos, igual que a sus propietarios
Socializando a Susi
Esta perra es una mestiza de Shar Pei recuperada de la Protectora de Animales y Plantas de Alicante por una voluntaria y llevada a su casa en acogida para buscarle una nueva familia.
Debido a una ausencia de socialización por parte de sus antiguos propietarios, Susi tenía problemas para aceptar la presencia de otros perros y trataba de imponerse a ellos.
La voluntaria que la acogió nos pidió ayuda para enseñarla a comunicarse con los otros perros y facilitar así su adopción. E-dog adiestradores caninos trabajó de forma desinteresada para lograr que esta perra lograse relacionarse de forma tranquila.
Xena, una Doberman con muchos miedos
Xena es una preciosa y enorme perra de raza Doberman que sufría de numerosos miedos e inseguridades cuando paseaba por las calles de su ciudad. La presencia de personas, de perros, el estruendo de las persianas de los comercios o el ruido de algunos vehículos la asustaba y le hacía comportarse de un modo que asustaba a los viandantes, aunque nunca ha mostrado agresividad.

Tras unas sesiones de trabajo en la que le hemos dado a conocer el clicker, Xena es capaz de pasear sin asustarse de las personas, acercarse a perros de una forma respetuosa y relajarse en la calle.

Desde luego, parte de la recuperación se ha debido al esfuerzo de sus propietarios para ayudar a su perra y a su constancia diaria.
Tratando la ansiedad de Borja, un Sitzshu
Borja es un simpático y apacible Sitz-Shu cuyo único problema era que sufría de severos ataques de pánico al quedarse solo en casa. Este miedo iba adquiriendo cada vez mayor intensidad, hasta el punto de perder varios dientes mordiendo cosas para tratar de redirigir sus nervios y de aliviar su angustia.

Aunque en el el primer fragmento del video no alcanza un gran volumen de quejido, sus jadeos constantes, su gimoteo y su respiración atropellada son muestras de su malestar, que con el transcurso del tiempo en soledad se tornaba en un pánico absoluto.

Tras probar diferentes técnicas para tratar de ayudarle a superar su ansiedad por separación, podemos decir con mucha satisfacción que ahora Borja ya no tiene problemas para quedarse solo.
adiestrar a Zar, mestizo de Pitbull y Amstaff
Zar es un perro mestizo de Pitbull y American Stadford que, debido a sus inseguridades y las de sus dueños, estaba mostrando un carácter inestable y agresivo. A través de varias sesiones de habituación a las cosas que le dan temor y de muchas lecciones a su propietario, hemos logrado que este perro, que antes trataba de agredir a cuantas personas o perros se le acercaban, acepte ahora de buen grado la compañía de perros y viandantes.
Noticias de e-dog adiestradores caninos
Zar, de perro peligroso a cariñoso
Cuando el propietario de Zar se puso en contacto con nosotros nos preavisó del fuerte carácter del perro, y de lo mal que aceptaba la presencia de personas extrañas. Pero pese a estar precisados no podíamos creer la intensidad de su agresividad hasta que la probé en persona. Su primer contacto conmigo fue un intento de morderme en el brazo, en el primer instante, algo de lo que me libré gracias a que llevaba bozal. Desde ese momento supe que me encontraba ante uno de esos casos en lo que no puedes bajar la guardia en ningún momento, no por mí, sino por él y por sus dueños. Zar se enfrentaba a cuantas personas trataban de acercarse a su dueño, o a cualquiera que caminase cerca de ellos que no le gustase, lo que se traducía en casi todo el mundo, o cualquier perro que viese. El aspecto positivo que me dio esperanzas en lograr ayudarle fue que tras su intento de agredirme, no tardó ni unos segundos en aceptar mi guía cuando le tomé de la correa y me puse a pasearlo. Un perro con un alto índice de agresividad e intolerancia ante los extraños se dejaba guiar ciega y mansamente por uno.
Y comenzamos las sesiones. Lo primero que hice fue ayudar al propietario a suavizar su forma de corregir y dirigir a su perro, y aclararle varios conceptos sobre cómo percibe el mundo su perro, porque la mejor manera de ayudar a un perro es educar al humano que comparte su tiempo con él. También comenzamos a premiarle con comida por obedecer a cosas sencillas, no con la intención de lograr su obediencia, sino la de establecer una asociación entre nuestra guía y los premios. Tres sesiones mas tarde ya no mostraba interés alguno en las personas que se nos acercaban o a las que rebasábamos, salvo que éstas hicieran algún movimiento exageradamente llamativo, como saltar o agitar los brazos. Pasados esos pocos días ya percibimos un cambio en la forma de caminar del perro, mucho más relajada, sin miradas intensas ni un estado de alerta constante. El saber ofrecerle una guía serena y segura, el premiar por cada encuentro con personas (por lejano o próximo que éste fuera) y el transcurrir los días sin sentir en el organismo toda la química propia de los estados agresivos estaba logrando la metamorfosis de este poderoso perro.
Y pasamos a trabajar con perros de apoyo. Primero le habituamos a Zidane, nuestro Bulldog adiestrador, quien, con su lenguaje corporal seguro y tranquilo y con su infinito aguante a las señales de amenaza de otros perros, consiguió que Zar bajase la guardia y acabara aceptando pasear junto a él, otro macho adulto no castrado, sin enojarse. Días después hicimos lo mismo con Foster, un macho esterilizado, con quien tuvo aún menos problemas para establecer una relación tranquila. Y llegado ese punto, volvimos a juntarle con Zidane, pero esta vez también con Alhambra, una hembra de Bulldog Inglés. Podía haber habido una competición entre machos por la hembra, pero el caso es que una vez más fue solo cuestión de minutos y de una presentación ordenada y orquestada por nosotros para que todo saliera bien.
Lo siguiente en lo que trabajamos fue en enseñar a su propietario cómo preparar al perro para conocer y aceptar nuevas personas. Su pareja no conocía al perro a causa del mal carácter de éste, y se ofreció para, protegida y guiada por nosotros, poner en práctica la forma de presentarle a alguien. Con la actitud adecuada y sin prisas por querer caerle bien logró ser aceptada por el perro en muy poco tiempo, y un par de días después podía acariciarlo abiertamente y sin miedo. Posteriormente fue su hermana quien también quiso conocer a Zar, con el mismo excelente resultado.
Finalmente le habituamos al resto de cosas que le asustaban y por ende desataban su ira: bicicletas, ruidos fuertes y personas corriendo. Utilizamos una bici para desensibilizarla a ellas. Tanto su propietario como yo paseamos a su alrededor en bicicleta, acostumbrándole al movimiento, la velocidad y el sonido de la cadena. El resultado es que desde entonces ya no siente temor ni interés por las bicis, para la tranquilidad de todos los aficionados del ciclismo de Alicante.
El propietario de Zar sabe que tiene un perro delicado, que hay unas normas de seguridad impuestas que no puede descuidar, y que ha de mantener la actitud que le hemos mostrado por el resto de la vida del perro, así como continuar practicando los ejercicios que hemos puesto en marcha, para no sufrir ninguna regresión en sus avances.

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